Saludos, pobres mortales.
Comienza aquí mi andadura con mi bastón de pino de acero niquelado por estas superficies abultadas y escabrosas. No recuerdo que hice anoche ni con quién me acosté, dolo sé que estoy vagando sin rumbo cual autoestopista en una novela de Ballard. Estoy en una realidad cósmica, aquí todo es liviano como una pluma, aquí todo es níveo como la seda, todo es parodiable, todo es censurable.
He mutado de forma, mi aspecto a rejuvenecido, se ha implantado en la efigie de una lamprea parasitaria que vaga sin rumbo por el esófago de cualquier fulano impasible.
No hay vuelta atrás, no hay sitio donde esconderse, todo es tan surreal como una pintura de Duchamp, todo esta escrito, todo puede ser posible.
Tengo visiones sobre mi vida pasada donde era una persona agradable, una persona con sentido común, con una vida simple, sin atascos, no estaba a merced de nadie ni era un ser importante.
Pero, ayer noche muté de forma.
No os puedo explicar porque, fue algo muy Kafkiano, aunque sin ser pérfido ni egocéntrico. Algo imprevisto, casual...Esto no esta tan mal, camino por una playa.
Una playa que no recuerdo el nombre. Donde hay fichas de ajedrez y de puzzles alrededor de mí. Algunas de ellas son partículas que desgarran el continuo-espacio-tempuum. Son inalcanzables. Es como cazar mamuts con un caza-mariposas. No hay salida. No hay retorno. Soy una partícula gris. Una partícula gris que muta de forma constantemente aunque no quiera parecerse a los demás. Solo quiere ser diferente, quiere ser una entre un millón. Quiere ser alguien, pero no alguien importante, solo alguien.
No hay posibilidad de salir. Este efecto es 'cloroformizante'. No quiero, pero me gusta. Miro hacia adelante, pero no veo a nadie. ¿Acaso es una obligación estar aquí?¿Acaso quiere estar aquí?.
Definitivamente, no somos conscientes de lo que nos depara el futuro, ni lo seremos nunca.
Nunca hemos sido tan inconscientes.
Jamas volveré a ver a nadie. Pero eso da igual, porque la vida plantea nuevos horizontes, que con la perspicacia y el savoir-faire que caracterizan a una persona templada, será de agradecer.
Podría decirse que esta entrada no tiene fin, ni lo tendrá nunca. Solo decir que soy un ser níveo, sin ataduras, un mostrenco con algunos kilos de menos. Soy feliz. Feliz por estar en este sub-universo apocalíptico. Atravieso las escalonadas y empinadas laderas de la contracultura post-traumática.
Podría decirse que soy una partícula subatómica en un grano de arena en una playa infinita.
No hay comentarios:
Publicar un comentario