martes, 15 de enero de 2013

Una Mutación Happening

De vez en cuando, sucede que cuando a un energúmeno aislado, mutilado o, simplemente, vilipendiado por este mundo que lo agita cual coctelera, decide mutar de forma en algo mas estratosférico que ni él mismo imagina.
Este fenómeno estuvo patente en artistas del calibre de Jenny Saville, Kurt Schwitters o Yves Klein.
También es el caso de otro polifacético artista, amante del Happening, la multi-culturalidad enrarecida o la perturbación y el desconcierto como forma primigenia de manufacturar, ese concepto tan ambiguo, que se denomina 'arte'.


Beuys fue un culo inquieto. De bien joven se interesó por la pintura y la plástica. Fue en la Segunda Guerra Mundial (-aviso, esto no esta 100% comprobado-) fue abatido en un combate aéreo y cayó en una zona de Crimea, dónde unos nativos lo rescataron, y para que no feneciese se untaron con una abundante cantidad de grasa y fieltro. A partir de aquí, Joseph Bueys experimenta una mutación (antes mentada) en la que su cuerpo, mente y extremidades archivan ese instante para los 'anales de la vida del artista. doc'. 
Joseph Bueys experimentó un giro de 360 grados donde su staus se vió reorientado a la manufacturación y plastificación de conceptos artísticos.
Entre el 46 y el 51, donde estuvo estudiando como profesor en la Uni de Düsseldorff.
En 1962, Bueys se unió al movimiento neodadá 'Fluxus', el qual tenía como principal objetivo alejarse de los cánones modernos artísticos y concentrarse en el difuso concepto de 'anti-arte'.


Si Hugo Ball y Tristan Tzara, en su hiper-manifiesto 'Dadá' declararon que 'Dadá' no significa nada, Joseph Bueys no tendría definición en cualquier enciclopedia Larousse.

Mas tarde, concretamente en el '65, Bueys experimentó con diversas técnicas en las que confluían el Dadaísmo, el Surrealismo, Fluxus y el Happening (el arte como evento).
En una de estas incursiones en las que Bueys organizaba mas un espectáculo 'freak' que un evento de observación y elogios al artista, al andoba se le ocurrió deleitar a sus partenaires del mundo del artisteo con un soberbial peep-show bizarro que mas tarde fue motivo de análisis por muchos críticos y demás perroflautas entendidos en la materia.

En 'Como Explicar Los Cuadros A Una Liebre Muerta' sucedió un evento catártico digno del mayor actor de performances del mundo.
Bueys, en su infinita sabiduría, cerró las puertas y las ventanas de la galería con tela de gallinero. esto dio lugar a que la flor y nata del mundillo se les hinchasen las narices y apareciesen unos signos de interrogación gigantescos encima de sus testas. 

Bueys, mientras tanto, ataviado como si fuese un explorador del Congo Belga, portando una liebre muerta entre las manos, empezó a narrar y narrar, y a darle a la liebre una explicación lógica de intencionalidad sobre los cuadros que había realizado.
Cabe destacar que, Bueys, en su época de experimentación 'novatástia' en su mundillo Fluxus fue objeto de diversas críticas y amonestaciones por parte de muchos críticos y perroflautas (antes mentados). Después de aquel mazazo sobre la coraza de su autoestima, Bueys (con su alarde de viejo zorro) ingenió las claves para que la crítica (la pompa y circunstancia del arte), al no entender sus cuadros, decidió que fuese la liebre (quién en su estado de descomposición y a la vez de pureza divina) tuviese la suficiente capacidad mental como para alabar con hojas de parra al caradura que firmaba como 'J. Bueys'.

Bueys le iba susurrando al oído las justificaciones de las obras al bicho, mientras que los invitados no podían sino contemplar la escena, mientras caían los monóculos al champán y se desmayaban (teatralmente) apoyando una mano en la frente.


También cabe destacar que Bueys (ese fetichista de los productos naturalistas untables) llevaba la cara impregnada por el graso pringue de miel sobre pan de oro, lo cual hacía de su faz un rostro semi-divino y post-artístico. Sus pies estaban atados por un pedazo de fieltro (para conservar sus peanas de 'energía positiva'

Este acto 'happeningesco' en toda regla (que fue objeto de investigación durante años, y figuró en diversos libros de 'Historia del Arte'). Se podría decir que Bueys, de alguna manera, canonizó las leyes de la exposición y el vanguardismo para transmutarlas en uan suerte de fértil defición sobre lo 'oculto' o lo 'marginal'. 
Una parte de la vida de Bueys fue siempre un misterio  no solo por sus continuos actos de apropiación del sentido (que muchos catalogaron de 'actos propios de un loco'), sino porque esa suerte de dicotomía entre lo incógnito y fantástico ha transmutado nuevamente en lo que hoy se conoce como 'performance art'.
Lo que hoy se entiende como 'performance art' es una escena (usualmente improvisada) dónde se representa cualquier manifestación artística con una finalidad creativa, reivindicativa, crítica o simplemente, abstracta. Algunos otros ejemplos comprenden el 'body painting' o el vídeo arte.
En definitiva, podríamos estar hablando de algo que evoluciona mas allá del arte, algo relacionado con el meta-arte (ya que el proceso nos resulta mas atractivo que el resultado : algo que traspasa la obra, va mas allá de lo que se crea, para centrarse directamente en su autor, en el artista propiamente dicho.


El Happening, quizás, sea una técnica artistica que ha sabido combinar diversas ramas (el arte con la actuación, el arte y el mimo o el arte y la música) para recrear una simulación de fases que van desde lo mas onírico a lo mas burdo y que no se cuestiona ningún lección moral, cívica o humana y, aunque, actualmente ya esté en desuso, todavía se sigue viendo happenings en diversas capitales: gente desnuda dibujando un oleo en mitad de una acera o destrozar un violín contra la pared mas cercana. A pesar de esto, la técnica de la performance todavía sigue empleándose como práctica docente en las Universidades y escuelas de arte para animar a los mas jóvenes a que expresen libremente sus sentimientos, su rabia o, simplemente, quieran saber a que sabe su orina.
Esto ha sido un Happening. ¿Uds. no lo han visto también?