Hace poco, la editorial Anagrama publicó el libro 'Yo, Fatty', una biografía escrito por Jerry Stahl en la que decía:
'Mack Sennet repetía hasta la saciedad que la comedia no consistía en ser gracioso. Consistía en ser desesperado. ¿Qué, si no, la desesperación podía provocar a un hombre a caminar sobre un cable de teléfono a 9 m. de altura sobre el suelo, romper una claraboya en su caída y caer en un colchón destripado, 6 m. mas abajo?'
La verdad es que la comedia slapstick siempre fue un abrevadero de gags, chuflas y pantomimas donde todo el mundo pudo recostarse sobre su butaca y mondarse al son de Buster Keaton, Charlie Chaplin o el mítico y, a la vez olvidado, Roscoe 'Fatty' Arbuckle.
Fatty Arbuckle, hastiado cómico de mirada penetrante
Siempre se ha dicho que la comedia slapstick ha estado mas emparentada con el snuff que con el gore. Un sinfín de artillería pesada propia de mad doctors mas que de actores orondos del séptimo arte (serruchos, cuchillos, bombas, espadas, cajas sorpresa...), eran mas propias de un circo ambulante o de una consulta de Jack el Destripador.
Cuando hablamos de slapstick y snuff movie nos referimos a una serie de pifias y errores por parte de técnicos y miembros de atrezzo que consiguieron algún que otro accidente relacionado con el utillaje de los personajes. Por ejemplo, aquella vez que a Harold Lloyd le explotó un abomba real en plenas napias, creyendo que era un efecto realista pre-gag.
El snuff siempre ha sido considerado como la aproximación mas esclarecedora y directa sobre cualquier suceso de índole escabrosa o macabra. En cambio, el gore es la simulación de dicho suceso.
El rostro accidentado del cómico
La cámaras siempre han sido testigas de la verdad y de las pruebas. Fatty Arbuckle tuvo suerte de que en la época en la que vivió no hubiese aparecido la tecno-factoría Sony o Canon para que las pruebas de su desliz hubiesen sido claramente incriminatorias.
Fatty Arbuckle, aquel star mediático protagonista de entrañables películas para el descojone vivo, había sido acusado de asesinar y violar a Virginia Rappe (el nombre no podía ser mas idóneo), una aspirante a actriz de 26 años que conoció al susodicho actor en el Hotel Saint Francis de San Francisco el 3 de Septiembre de 1921.
Repasemos los hechos:
Fatty Arbuckle, aquella morbidobesa estrella de la comedia silente siente que debe tomarse unas vacaciones tras tanto ajetreo hollywoodiense. Decide ir a pasar una estancia en el Hotel Saint Francis con dos amigos, Lowell Sherman & Fred Fischman.
Esa noche, Arbuckle y sus compadres invitaron a varias mujeres a pasar una noche de lujuria y exceso a partes iguales.
En un momento dado de la noche, Rappe ebria de poder y famélica de sexo por la idea de estrenarse con un cómico del star system mediático, retozó desnuda con Arbuckle.
Horas mas tarde, Rappe argumentó que se sentía pálida y fatigada. Se acostó en la cama. Todos creyeron que era una sobredosis de alcohol o algo similar.
Tres días después, la Rappe falleció a causa de una peritonitis.
Entonces, Maude Delmont (amiga de Rappe) informó a la policía sobre el instant affair entre Arbuckle y ella.
Virginia Rappe: el todo o nada de la elección del deseo
El forense investigó el cadáver de la Rappe y dictaminó que la actriz se había perforado la vejiga. Esto devino a una intoxicación de la sangre causada por diversos cristales alojados en la vagina y posiblemente, de ahí apareció la enfermedad.
Delmot declaró haber visto escabullirse a Rappe a la habitación de Arbuckle. Esta avanzadilla fue demostrada meses mas tarde cuando la policía observó que los cristales de su vagina eran de una botella de cristal que Arbuckle había usado para ensanchar la 'fosa' de la actriz debido a problemas de penetración causados por al edad y por la falta de destreza en tan airadas situaciones.
Corren diversas historias / rumores sobre lo que ocurrió en aquella habitación entre Arbuckle y Rappe.
Se rumorea que Arbuckle encargó un cargamento estratosferico de bebidas espirituosas, un tocadiscos y varios LP's de la época.
Aquella noche, muchos huéspedes observaron a una mole carnosa y flácida otear los entresijos del hotel. Posiblemente, fuese el tal Arbuckle, que gustaba de pasearse como Dios-lo-trajo-al-mundo por los pasillos del hotel.
Cuando Virginia se presentó en la suite empezó a tragar grandes cantidades de alcohol, mientras un Arbuckle extasiado la contemplaba con severa inmadurez.
Mas tarde, la muchacha tuvo que ir al lavabo a deglutir todo el alcohol. Arbuckle, ensimismado, entró con una embriaguez mas leve para acometer la violación.
Otras versiones acerca de las lesiones vaginales de Rappe fueron provocadas por Arbuckle con una botella de vino medio vacía, una botella de Coca-Cola o un trozo de hielo afilado. (Hay que reconocer que, aunque se trate de una acto atroz y deleznable, el jodido Arbuckle tenía sus recursos).
Arbuckle: orondo sin gracia
Otras versiones aluden a un posible aborto (¿?) de la actriz en aquella noche, y a su vez, agravados por el consumo desmesurado de drugs'n'beers.
Fred Fischbach llenó una jarra con agua fría para reanimar a la víctima. Mas tarde. Arbuckle puso una bolsa de hielos a la altura de la vagina de Rappe.
Si esta acción se hubiese visto desde el punto de vista de un director de comedias silentes como Chaplin, Leo McCarey o Stan Lauren & Oliver Hardy, hubiesen sabido sacarle jugo a esta situación tan desesperada y convertirla en un gag desternillante con una punch line jocosa como: 'Vaya, parece que los que me vendieron aquel vodka eran bolcheviques, porque mi mujer no se levanta'
Después de todo aquel pifostio, en los juicios salió a la luz la verdadera identidad de Rappe: un mal bicho que abortó 5 veces en su vida, estuvo acusada de prostitución y provocó una sífilis colectiva en los estudios Mack Sennet.
De buena tinta se dijo que Rappe también podía haber influido en la conducta del susodicho actor, pero aquello fueron rumores que mas tarde fueron desmentidos.
Titular de aúpa
Finalmente, Arbuckle fue declarado con un rotundo mazazo inocente de todos los acontecimientos, pero supo que después de aquel escándalo su carrera ya había tocado fondo.
Buster Keaton, gran compañero de fatiga y discípulo de Arbuckle, fue el único que estuvo a su lado durante su etapa crepuscular.
Fue guionista de 'Day Dreams', corto que estuvo dirigido por la buena ala de Keaton (con seudónimo, claro); también participó en algunas escenas de 'El moderno Sherlock Holmes', aunque no se confirmó.
En una ocasión, Keaton bromeó con el hecho de que Arbuckle había dirigido un par de cortos en Gran Bretaña bajo el seudónimo de Will B. Good (por el encontronazo con Rappe y su mediática carrera tras el halo de la ley).
En la etapa crepuscular de su carrera no hay nada reseñable que decir, solo que justamente el día de su muerte había firmado un contrato con la Warner Brothers que le hizo declarar: 'Hoy es el día mas feliz de mi vida'. Pocas horas después, falleció de un ataque al corazón.
Arbuckle & Keaton: Química del deshueve
Se puede considerar al malogrado Roscoe Arbuckle un mártir de la comedia. Un hombre benevolente y activo en toda su carrera al que los carroñeros de la prensa se lanzaron contra el sin un ápice de respeto por la figura imperturbable del cómico.
Ciertamente, Arbuckle hoy en día sigue considerándose como la semilla de un árbol genealógico de cómicos silentes que despuntaron bajo el noble arte de la cuchufleta física, y que se pueden contar por decenas.






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